O donnell Estado y Alianzas en Argentina de 1956 a 1976

Carreras / Universidad de Buenos Aires / Licenciatura en Nutrición / Sociedad y Estado (Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado) / O donnell Estado y Alianzas en Argentina de 1956 a 1976

Joaquin Muller Joaquin Muller

Esta etapa estuvo signada por crisis económicas e inflacionarias motivadas por los desequilibrios en la balanza de pagos. La economía adquirió una modalidad de Stop And Go donde por su propia dinámica no podía avanzar de forma continua y esa inestabilidad se buscaba resolver mediante medidas que generaban la contracción de la economía provocando movimientos descendentes que ante la resistencia de los sectores perjudicados y el alivio de la balanza de pagos reactivaba el proceso circular hacia la fase ascendente.
En el sector agrario no se opta por el agribusiness (que le daría a la estancia pampeana un carácter intensivo en capital y tecnología) ya que las inversiones necesarias eran de largo plazo y en el marco de precios relativos pampeanos fue microeconómicamente racional mantener la modalidad extensiva de explotación.
Además esto sería posible si se daba una alianza en el largo plazo con la Burguesía industrial Concentrada (BIC) pero ambas tenían intereses encontrados.
El concentrado sector agrario, fuerte y generador de divisas tenía un crecimiento limitado y desequilibrado por dicha inestabilidad de precios y por los propios condicionamientos espaciales. Esta escasa productividad contrastaba con un sector industrial con mayor capacidad de diversificación ya se tratara de industrias dedicadas a los sectores populares o de otras orientadas a un consumo no masivo.
De todas maneras era deficitario en materia de comercio exterior y consumo de divisas.
El déficit en la balanza de pagos originado por la falta de divisas podía revertirse mediante dos modalidades que frenaban el desarrollo industrial:
Con la contracción de la economía, reduciendo los salarios, la inversión, el gasto público y el consumo. Y con la devaluación para estimular al sector agrario y encarecer los productos importados.
Esto se llevaba a delante con ‘programas de estabilización’ que fueron acompañados por períodos de inflación producto de la devaluación que transfería ingresos al sector agrario y el industrial ajustando la actividad económica.
Las características de esta etapa descendente del ciclo eran:
1. el alza interna de los precios (alimentos) consecuente al valor de los exportables,

2. el alza de los bienes importados,

3. la fuerte iliquidez,

4. la reducción del déficit fiscal,

5. el congelamiento de los salarios,

6. el aumento de la tasa real de intereses,

7. la desocupación y la inflación.

Estas medidas específicas se vinculaban con la toma de decisiones del Estado. La BIC era el único miembro estable de la alianza gobernante, poseía acceso al crédito internacional e interno y no se perjudicada por la devaluación. Estas características le otorgaban capacidad de decisión para llevar a cabo estas reformas y planes dentro del desarrollo económico en pos de modificar situaciones que iban en contra de sus intereses.
La contracción económica que estimulaba al sector agrario, en otro sentido perjudicaba a los sectores populares (SP) y a las fracciones débiles de la burguesía industrial.
La Burguesía Industrial débil era más sensible a las fluctuaciones de los precios y la baja de los salarios. Este sector producía bienes de primera necesidad y a su vez los consumía por lo que la disminución del consumo interno afectaba sus intereses.

Los asalariados también se veían perjudicados con la inflación y la baja de salarios pero poseían herramientas para sostener medidas que los beneficiaran llevando a cabo luchas reivindicativas.

Esta resistencia sumada al alivio de la crisis de la Balanza de Pagos generaba presiones para adoptar políticas que reactivaran la economía ingresando así a la fase ascendente caracterizada por:


1. bajos precios internos de los alimentos,

2. tasa de cambio estable,

3. una distribución más igualitaria del ingreso

4. menor inflación

5. mayor tasa de crecimiento del PBI

6. incremento de la ocupación

7. y disponibilidad de divisas.


Pero todas estas características llevaban a una nueva crisis en la Balanza de Pagos que reactivaba el ciclo al implementarse los programas de estabilización.

Esta modalidad tuvo lugar de la mano de diferentes alianzas políticas y los vaivenes del estado argentino que fue durante todo el periodo inestable políticamente.

En el caso de la Gran Burguesía esta era la más internacionalizada y la que sacaba mayor provecho del alivio de la Balanza de Pagos ya que permitía la libre transferibilidad internacional de capitales (mayor acceso al crédito).

Siguiendo esta lógica, la BIC pendulaba en el tramo final de la fase ascendente hacia la Burguesía agraria (BA) aliándose en igualdad de reclamos propiciando los programas de estabilización que transferían una gran masa de ingresos hacia ambos.

Al generarse la respuesta de aquellos que se perjudicaban con dichas políticas y también una mejora en la posición de las divisas, la BIC pendulaba hacia el otro extremo abandonando a la BA para (sin un E que lo impidiese) atender sus propios intereses económicos permitiendo que se suceda la reactivación económica al sumarse al conjunto del sector urbano.

Este movimiento pendular que caracterizó a la BIC que incluso pretendió imponerse unilateralmente, impidió la alianza con la BA y dio pie en lo político para la formación de la alianza defensiva entre los SP y la BID.

El rol que ocupaba esta alianza dentro de la sociedad, a diferencia de las de la burguesía pendular, no le otorgaba herramientas para llevar a cabo planes económicos.
Al no plantear un sistema alternativo el ciclo se repetía, volviéndola una alianza recurrente pero victoriosa.

Al llegar al punto culmine de la fase descendente, los SP y la BID se unían en pos de la reactivación económica, gracias a la capacidad de lucha y reivindicación de los sectores públicos y obreros, herencia de un movimiento obrero con gran disposición de activación política. Así se iniciaba la fase ascendente exitosamente.

Lograban suprimir los programas de estabilización, acotar la expansión interna del capital internacional y provocaban la caída de los precios del sector agrario. Asimismo con la mejora salarial, el PBI también crecía.

Esta alianza impidió la fusión entre BA y BIC (de carácter externo e internacionalizado) al unirse como sociedad civil en su contra e influenciar de esta manera la decisión de la BIC en pendular hacia ese sector.

El hecho de que fuese policlasista le otorgaba una orientación nacionalista y capitalista.
A la BID, la alianza le dio base popular a sus demandas y la colocaba en un lugar ‘progresista’ que supuestamente apoyaría un ‘desarrollo socialmente justo’ basándonos en sus reclamos por aumentos salariales y acuerdos públicos con los sindicatos.
En lo que respecta a los SP, el componente burgués le dio acceso a recursos, medios de difusión y además le proporcionaba respetabilidad burguesa.

Ambas clases coincidieron en metas de corto plazo muy concretas y operacionales. Políticamente se constituían en el peronismo y organizativamente en los sindicatos marcados por un agresivo economicismo extrayendo desde los mismos significativas ventajas institucionales al débil Estado.

Una vez lograda la reactivación la alianza se diluía porque en esencia se trataba de dos clases diferentes con intereses particulares desiguales.